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Inicio :: Orientación y Asesoramiento :: Compra o alquiler :: No precipitarse ¿Por dónde empezar? [ Euskara | Castellano ]
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No precipitarse ¿Por dónde empezar?

El encontrar una vivienda que se ajuste a nuestras necesidades y, sobre todo, a nuestra posibilidades no es una tarea fácil y nos jugamos mucho en ello.

Por lo tanto, la primera recomendación es la de tomárselo con calma; no precipitarse. Hay que informarse y patear mucho antes de decidirse.

Antes que nada, debemos intentar aclararnos bien con respecto a dos temas fundamentales:

¿Qué tipo de casa necesitamos?

Hemos de partir del hecho de que el precio de la vivienda, tanto en compra como en alquiler, va a variar mucho en función de cuatro variables:

  • Ubicación:
    • zona urbana / zona rural
    • capital de provincia / poblaciones circundantes
    • proximidad al centro urbano / barrios periféricos·
  • Superficie útil:
    • distribución interior
    • anexos disponibles (garaje, camarote, terrazas, etc.)
  • Calidad de la construcción: materiales, acabados, zonas verdes, etc.
  • Vivienda nueva / vivienda usada
En consecuencia, los condicionantes que tengamos en cuanto a ubicación (por lugar de trabajo; círculo de relaciones humanas, etc.); a necesidad de superficie (en función del número de miembros de la unidad convivencial); etc., nos permitirán tener más o menos flexibilidad y disponer de un número superior o inferior de opciones.

¿Cuáles son nuestras posibilidades económicas reales?

Antes de decidirnos en serio a comprar o alquilar una vivienda, es muy importante el que analicemos de forma muy realista cuáles son los recursos económicos de que vamos a disponer entre la pareja o entre todos los que pensemos formar parte de la unidad convivencial, teniendo en cuenta:

  • Ahorro o recursos propios de que partimos
  • Ingresos presentes y previsibles a futuro (situación laboral; salarios; tipos de contrato; etc.)
  • Totalidad de gastos que implica la compra y el conseguir que sea habitable una vivienda
  • Cantidad máxima de financiación ajena / préstamo que podremos solicitar / conseguir
En base a ello, podremos calcular cuál es el gasto por vivienda a que podremos hacer frente mes a mes, sin “ahogarnos ” en el camino. Que nunca supere el 40% de nuestros ingresos totales. Como máximo y, en circunstancias muy especiales, podríamos llegar hasta el 50%, pero resultaría muy arriesgado el comprometernos a tanto.

Si hacemos los cálculos correctamente y desde un principio, evitaremos desilusiones o frustraciones posteriores, no marcándonos objetivos que nos van a resultar claramente inalcanzables.

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